La MUD en su carta a Maduro


La MUD en su carta a Maduro agrega de manera delicadísima: “Hacemos este señalamiento, a sabiendas de la vocación autoritaria del modelo político que inspira su gestión”. Imperdonable que se atrevan a calificar de modelo a la narcotiranía militarizada responsable de innumerables muertes, perseguidos, torturados y exilados. No es una redacción diplomática para nada. Es una redacción de sumisión.
Siguiendo semejante estilo la MUD dice: “Es un hecho público y notorio tanto para la opinión pública nacional como la internacional, el desequilibrio y parcialidad del árbitro electoral”. O sea, califican de solo “desequilibrio” en lugar de reconocer que el CNE es el ministerio electoral del régimen, condición que ha sido asumida así hasta por su asesor principal Smartmatic, cuando los denunció como fraudulento. Pero para la MUD, el CNE, nada menos que el instrumento que le ha permitido al régimen su permanencia ilimitada en el poder padece de un simple desequilibrio. Peor aún, la MUD solicita “equilibrar al CNE” con la designación de dos rectores nuevos, desconociendo que la designación de los rectores del Consejo Nacional Electoral es una potestad de la Asamblea Nacional que no tiene porqué ser negociada.
La MUD agrega: “Los rectores a designar deberán ser fruto del consenso entre gobierno y oposición”. O sea, uno para mí y otro para ti, con lo cual el régimen seguiría controlando con una mayoría de 3 a 2 de los cinco magistrados. Y no mencionan que cuando la AN tuvo la oportunidad de nombrar a tres magistrados, uno de los partidos de la MUD, “Un Nuevo Tiempo” no envío a dos de sus diputados con lo cual no hubo quórum para lograr tan importante nombramiento, con las graves consecuencias que ha generado el control total del CNE. O sea, cuando estuvo al alcance de la MUD y de la AN rescatar la independencia del árbitro electoral de una u otra manera tal decisión fue negociada en gravísimo perjuicio del pueblo venezolano.
Aparte de estos señalamientos, tal vez uno de los aspectos más deplorables de la carta a Maduro es el siguiente: “El venezolano sufre hoy inmerecidas carencias materiales, una profunda crisis humanitaria ha minado el espíritu alegre de nuestro pueblo y debemos encontrar una solución que le devuelva la esperanza”. ¿En qué lugar viven estos dirigentes de la MUD cuando son capaces de describir la peor crisis humanitaria del continente, sin precedente en nuestro país, como de ”inmerecidas carencias materiales que ha minado el espíritu alegre de nuestro pueblo”.
Cerca de tres millones de venezolanos, lo que representa el mayor éxodo de nuestra gente en la historia en América latina, están huyendo del hambre de la miseria, de la inseguridad. ¿Como pueden estos dirigentes resumir esta tragedia de semejante manera? Sin dudas un lenguaje de acomodo y hasta de rendición de la propia dignidad. Sin dudas el peor crimen de tal dirigencia.
La MUD concluye así” Cuando logremos materializar estas elecciones, con las condiciones y garantías antes expuestas, apostaremos, inmediatamente después, a la recomposición de la vida democrática en Venezuela sin presos políticos, sin inhabilitados y sin personas enjuiciadas; esto necesario para garantizar la posibilidad de lograr un entendimiento electoral y democrático duradero y estable en nuestro país”. ¿Y quien puede creer que esta declaración dirigida al ilegitimo Maduro, apoyado por una cúpula militar corrupta y desacreditada ante la propia familia familiar tendrá algún tipo de receptividad? La MUD pretende olvidar que fueron ellos los que enredaron y postergaron el rescate de nuestra libertad al prestarse a la farsa del dialogo dominicano que le permitió al régimen no solo ganar tiempo sino acreditarse ante el mundo como un gobierno abierto y democrático, dispuesto al dialogo con la llamada oposición. Ellos también propiciaron que nos sacaron del escenario natural que nos convenía, la OEA, para entregarnos en manos de Rodríguez Zapatero y otros increíblemente escogidos por dirigentes de la propia MUD dada su pertenencia a la Internacional Socialista a la cual pertenecen Acción Democrática, Voluntad Popular, Nuevo Tiempo y el MAS.
Los reclamos que se hacen en la carta, nada difieren de los preacuerdos que se abordaron en la parodia dominicana: incorporar a la ONU como acompañante de un eventual proceso, repartirse dos rectores del Consejo Nacional Electoral, revisar el Registro Electoral Permanente y las auditorías siempre prometidas en cada proceso, pero que no se cumplen.
En conclusión: la carta de la MUD representa una negación de la búsqueda de la verdadera y auténtica unidad, cuando asume posiciones tan delicadas para la vida del país, sin tomar en cuenta la opinión de quienes hemos razonado y sostenido que lo urgente es salir de la dictadura, para después instalar un gobierno de transición que a su vez convoque a un proceso electoral libre y transparente. Solo así para los venezolanos podremos darnos soberanamente un gobierno de unidad nacional. Ese fue el mandato político para empoderarnos que el país nos dio el 16J, del cual la MUD y la AN se desentendieron.

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